Fotos y testimonio de las chicas que forman el primer grupo de ARDE femenino en Camagüey

 

Reporte de Arde femenino, Octubre 2018:

Antes de irnos a Arde nos preguntaban por qué estar en tal proyecto, ¿que nos movía en nuestro interior? A lo que respondimos: es que Arde nos da de forma muy concreta la oportunidad de entregarnos a Cristo en los demás, de crecer en la fe, de tener un encuentro más cercano y verdadero con Jesús, con Arde queremos ser antorchas que den luz, la luz de Jesús, encender corazones regalando el amor de Dios, Arde nos da la alegría y la esperanza de una Cuba más cercana a Dios, de una Cuba mejor. Por eso confiando en el Señor nos lanzamos a la Misión, hoy ya experimentamos la alegría de regalar a otros nuestro mayor tesoro “Jesucristo”.

Estando hoy en Arde nos damos cuenta que no se trata solo de la entrega de tres jóvenes, sino que es más que eso, “Arde” es un gran regalo de Dios, que es Jesús quien nos regala mucho más de lo que damos, es Jesús quien cada día sale a nuestro encuentro en cada rostro, en cada sonrisa, en cada mirada, en cada escalera subida, en cada familia visitada. Sentir todos los días a ese mismo Jesús que se nos regala y queda en un trozo de pan, en el niño, en el enfermo, en la persona sola y triste, en el que transmite felicidad, es algo que nos marca, algo para no olvidar jamás.

Otro regalo en Arde es la vida en comunidad, en la que se genera y crea vínculos de amistad que hace que la fe se fortalezca en hermandad, además de saber que no vas sola, sino que hay otra persona que camina a tu lado, que te ayudará si tropiezas y caes a levantarte, para animarte y que sigas adelante.

Tres meses han pasado ya, con un inicio algo agitado por el verano. Pero en medio de Juegos deportivos, semana de Misión País y, por supuesto, retiro espiritual, hemos sentido muy fuerte la presencia de Dios.

Nunca es fácil ser la comunidad fundadora, y al principio, queríamos comenzar la pastoral una vez instaladas en la casa. Pero, con la ayuda de nuestros asesores, descubrimos que lo primero era disfrutar de Jesús eucaristía en la Capilla de la casa y de la vida en comunidad. Solo entonces podríamos regalar a otros la fe. Y así lo hicimos.

Ahora ya avanza la catequesis de niños y adolescentes. Ya encontramos la casa de misión y los sábados en la noche la comunidad de Previsora se reúne a celebrar la palabra de Dios.

Cada edificio visitado es una nueva experiencia. Cada familia que nos acoge es una historia de vida donde Dios se ha hecho presente. Es increíble como aún sin conocernos, las personas nos abren las puertas de sus casas al escuchar que mencionamos a La Virgen de la Caridad. Cuántas almas nos esperan para contarnos sus necesidades, sus angustias, sus alegrías o, simplemente, para no sentirse solas.

Son muchas las razones para estar agradecidas, por eso, damos primero gracias a Dios por seguir pensando en los jóvenes cubanos, por seguir regalando su bondad al pueblo de Cuba. Gracias también a María, ella en todo tiempo nos acompaña al caminar, siempre pendiente como madre a nuestras necesidades, a nuestros sueños y anhelos.

A los que nos ayudan económicamente y nos dan todo lo que pueden sin recibir algo a cambio, gracias. A los que rezan y cada día nos ponen en su oración, gracias. A los que nos acompañan, animan y aconsejan, gracias. Por todos ustedes que han hecho y hacen posible el tener esta experiencia, nuestras oraciones desde la capilla de Arde Femenino.

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